Recolectar castañas y nueces, y cómo guardarlas para que duren
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La primera vez que pasó, pensé que alguien nos estaba tirando cosas al tejado.
Era nuestra segunda semana en la granja, plena noche, y yo estaba en la cama oyendo un tonc repentino, luego algo rodando, luego silencio. Y otro tonc. Mi cerebro, sin dormir, repasó todas las opciones: ladrones, búhos, un vecino muy desorientado. Al final me acerqué a la ventana con la linterna del móvil y lo vi. El árbol viejo de la esquina del granero estaba soltando sus frutos, una bola verde y pesada detrás de otra, sobre el tejado de chapa.
Castañas.
Tenemos castaños. Y nogales. Viejos, enormes, retorcidos, más viejos de lo que nadie en la aldea recuerda, y durante unas semanas cada otoño dejan caer un tesoro sobre cualquiera que tenga paciencia para recogerlo.
Si nunca has salido a recolectar frutos secos, no sabes la alegría tan tranquila que da. Tiene algo antiguo eso de caminar bajo los árboles con una cesta una mañana húmeda y con niebla, apartando hojas con los pies hasta ver ese destello marrón y brillante. Te hace sentir parte de algo mucho más viejo que tú. También te deja los dedos negros, pinchados y manchados durante una semana, pero a eso llegaremos.
Esto es todo lo que he aprendido este otoño, casi siempre preguntando a los vecinos y equivocándome un poco primero, sobre recolectar castañas y nueces, distinguir las buenas de las malas y, sobre todo, guardarlas para que duren.
Unas palabras sobre recolectar con cabeza y con cariño
Antes de empezar, unas normas básicas, porque recolectar también conlleva responsabilidades.
- Recoge solo donde puedas. Si los árboles no están en tu terreno o no son claramente públicos, pregunta antes. En el campo, esos árboles casi siempre son de alguien, y puede que cuente con esa cosecha.
- Deja de sobra. Ardillas, arrendajos, corzos y jabalíes dependen de los frutos de otoño para pasar el invierno. Coge lo que de verdad vayas a usar.
- Asegúrate al cien por cien de lo que recoges. Esto importa más que nada, y me lleva a la parte más importante de esta entrada.
¿Castaña o castaña de Indias? Cómo diferenciarlas
Hay dos árboles muy distintos que reciben el nombre de «castaño», y solo uno de ellos da comida.
Las castañas comunes (las que se asan) son comestibles y riquísimas. Las castañas de Indias (esas tan brillantes que los niños recogen para jugar) son tóxicas y pueden sentar muy mal si se comen. A primera vista se parecen lo bastante como para que cada año alguien las confunda, así que, por favor, aprende a distinguirlas antes de recoger ni una.
| Castaña común (comestible) | Castaña de Indias (tóxica) | |
|---|---|---|
| Erizo | Cubierto de pinchos muy densos, finos y afilados, como un erizo pequeño. Duele al tocarlo. | Cáscara verde, gruesa y carnosa, con unos pocos bultos o pinchos cortos y separados. |
| Frutos por erizo | Normalmente dos o tres, a menudo aplanados por un lado donde se apretaban entre sí. | Normalmente uno solo, a veces dos. |
| Forma | Plana por un lado, con la punta afilada y un pequeño penacho arriba. | Redonda y lisa por todas partes, sin punta ni penacho. |
| Brillo | Marrón brillante, a menudo con rayitas suaves. | Muy brillante, como pulida, con una mancha clara grande. |
| Hojas | Hojas sueltas, alargadas y con el borde dentado, alternas a lo largo de la rama. | Hojas grandes formadas por cinco a siete «dedos» que salen de un mismo punto, como una mano. |
Las comprobaciones más fáciles, con el fruto en la mano: ¿tiene punta con un pequeño penacho? ¿Salió de un erizo lleno de pinchos junto con sus hermanas? Si es así, es una castaña común. Si es perfectamente redonda, lisa y salió sola de una cáscara con bultos, es una castaña de Indias. Déjala para los juegos.
Ante la duda, no la cojas. Siempre.
Cómo recolectar castañas
Las castañas suelen caer desde finales de septiembre hasta noviembre. Los erizos maduros se abren en el árbol o al golpear el suelo, y las mejores son las que encuentras recién caídas, brillantes y pesadas.
- Ponte guantes gruesos, o por lo menos unas botas fuertes. Puedes pisar los erizos y hacerlos rodar bajo la bota para que suelten las castañas sin tocarlos. Mi hija de dos años lo llama «pisar erizos» y se pasaría horas haciéndolo.
- Sal temprano. Los animales llegan rápido a las buenas. Un paseo por la mañana después de una noche de viento es ideal.
- Elige castañas gorditas, brillantes y pesadas. Descarta las arrugadas, sin brillo, agrietadas o que pesen poco para su tamaño.
- Busca agujeritos. Un agujero redondo y pequeño en la cáscara suele significar que dentro vive un gusano. Déjalas (las gallinas te lo agradecerán si te las llevas a casa).
Cómo distinguir las castañas buenas de las malas
Una vez en casa, haz la prueba del agua. Echa las castañas en un barreño con agua y déjalas unos minutos. Las buenas se hunden. Las que flotan suelen estar secas, huecas o tener inquilino, así que apártalas.
Luego aprieta las que se hundieron. Una castaña buena está firme y llena, con la cáscara pegada al fruto. Si hay hueco o cede bajo el pulgar, ya ha pasado su mejor momento.
Y por último, al pelarlas, el interior debe ser blanco cremoso o amarillo claro y oler fresco, a fruto seco. Cualquier mancha gris, negra, harinosa o con moho significa compost, no sartén.
Cómo guardar las castañas para que duren
Esto es lo que casi nadie sabe, y el error que cometí la primera semana: las castañas no son como los demás frutos secos. Están llenas de agua y almidón, se parecen más a una verdura que a una nuez, así que a temperatura ambiente se estropean rápido. ¿Esa cesta tan bonita encima de la encimera? En una o dos semanas tendrá moho. (Pregúntame cómo lo sé.)
En la nevera (unas semanas)
Las castañas frescas se conservan mejor en la nevera. Mételas en una bolsa de papel o en una bolsa de plástico con unos agujeros, para que respiren sin secarse, y guárdalas en el cajón de la verdura. Aguantan de dos a cuatro semanas, y de hecho se vuelven un poco más dulces porque parte del almidón se convierte en azúcar.
En el congelador (hasta un año)
Para guardarlas mucho tiempo, el congelador es tu aliado. Puedes congelarlas crudas con cáscara (hazles antes un corte en cruz para pelarlas fácilmente después), pero yo prefiero mil veces asarlas (con una sartén para castañas con agujeros es facilísimo) o cocerlas, pelarlas en caliente y congelar las castañas peladas en bolsas. Así están listas para echar a sopas, rellenos o guisos todo el invierno.
Secas (muchos meses)
Secarlas es la forma de siempre, la que se usó durante siglos para que las castañas aguantaran todo el invierno. Las castañas peladas se pueden secar despacio en un deshidratador o en el horno muy bajo hasta que estén duras como piedras, y luego guardarse en tarros para hacer harina de castaña o rehidratarlas para cocinar.
Cómo recolectar nueces
Las nueces caen entre principios y mediados de otoño, todavía envueltas en una cáscara verde y gruesa que se va poniendo negruzca a medida que se ablanda. Sabrás que están listas cuando las cáscaras empiecen a abrirse y las nueces caigan solas.
Un aviso de alguien que lo aprendió por las malas: ponte guantes. La cáscara verde de la nuez tiene un tinte natural que te deja la piel de un marrón casi negro, y no se va con agua. Se va gastando poco a poco en una o dos semanas. Me pasé la primera semana de llevar a la mayor al cole escondiendo las manos en los bolsillos del abrigo como si hubiera cometido un delito. Los demás padres debieron de preguntárselo.
Cómo secar y guardar las nueces
- Quita la cáscara verde. Pélala o hazla rodar para que salga (¡guantes!). Si se resiste, deja las nueces unos días en un cubo para que se ablande.
- Lava las nueces. Frótalas en un cubo de agua. Las que flotan suelen estar vacías o malas, así que fuera.
- Sécalas. Extiéndelas en una sola capa en un sitio templado, seco y ventilado, sin sol directo y lejos de ardillas y ratones. Una rejilla, una malla o una caja con agujeros en el fondo funcionan bien. Dales la vuelta cada pocos días. Suele llevar de dos a cuatro semanas.
- Comprueba si están listas. Abre una (con un buen cascanueces es mucho más fácil). El fruto debe partirse limpio en lugar de doblarse, y la tela fina del interior debe quebrarse.
- Guárdalas. Con cáscara, en un sitio fresco y seco, en bolsas de malla o cestas, aguantan meses. Ya peladas, guárdalas en un tarro hermético en la nevera o el congelador, porque el aceite se enrancia rápido a temperatura ambiente.
Cómo distinguir las nueces buenas de las malas
Una nuez buena pesa para su tamaño y apenas suena al agitarla. Por dentro, el fruto debe estar lleno, de color dorado claro a marrón suave, y saber dulce y suave. Si sabe amarga o picante, huele a pintura vieja o está arrugada y oscura, está rancia y va al montón del compost.
Recolectar con los más pequeños
Seré sincera, recolectar con una niña de dos años y una bebé no es lo que se dice eficiente. Cada castaña hay que examinarla, ponerle nombre y colocarla en la cesta con muchísima ceremonia. Varias acaban lanzadas al perro. Por lo menos una nuez se escondió dentro de una bota de agua y no apareció hasta tres días después.
Pero también se ha convertido en una de mis cosas favoritas que hacemos juntas. Hablamos de los árboles, de las ardillas preparándose para el invierno, de por qué caen las hojas. La mayor trae a casa lo que encuentra en los paseos para añadirlo a nuestra mesa de la naturaleza de otoño. Y están aprendiendo, sin que nadie se siente a enseñárselo, que la comida no viene de las tiendas. Cae de los árboles, si tienes paciencia para esperar y generosidad para compartir.
La generosidad de los árboles viejos
Algunas tardes, cuando las niñas ya están acostadas, salgo hasta el castaño viejo del granero y me quedo un rato debajo. Lleva aquí generaciones. Ha visto familias llegar e irse, cosechas buenas y malas, niños que crecen y se marchan. Y cada otoño, sin que nadie se lo pida, da.
Creo que ahí hay una lección. Sobre la paciencia, la generosidad y echar raíces lo bastante hondas como para aguantar lo que venga.
Aunque, la mayor parte del tiempo, en lo que pienso es en castañas asadas. Y en cuántas me caben en el congelador.
Con cariño (y los dedos un poco manchados),
Milly x
P.D. ¿Tú sales a recolectar en otoño? Me encantaría saber qué crece cerca de ti. Cuéntamelo en los comentarios. Y si quieres una ayuda para llenar la despensa todo el año, mi Calendario Cultiva, Cosecha, Conserva gratuito es un buen sitio para empezar.
